El método utiliza trabajos corporales
provenientes de la eutonía que incrementan el contacto
con uno mismo, con la pareja y de ambos con el bebé.
Favorecen el desarrollo de la conciencia corporal.
Ayudan a vivenciar el espacio donde habita el bebé y el espacio
par donde pasará al nacer.
Enseñan la dirección del pujo a través de la
prolongación del cóccix.
El método propone la exploración a partir de la emisión
del sonido de la O para modificar el tono psicofísico,
elevar el umbral del dolor y mitigar la molestia dolorosa de las
contracciones.
El yoga mejora el eje postural, active la circulación,
flexibiliza, elonga y tonifica; dando la sensación de levedad,
menor peso y mayor agilidad.
Las posturas y Las prácticas respiratorias ayudan a la relajación
y la dilatación del piso de la pelvis, en las distintas etapas
del trabajo de parto.
La relajación, el silencio, las pausas entre las posturas
hacen muy placentera la práctica en si misma.
Para la pareja, resulta tranquilizador, disponer de distintos recursos
y usarlos con total libertad para parir con el consentimiento del
cuerpo y del espíritu.